Pienso en los finales

Por Héctor Justino Hernández

Charlie Kaufman (1958) suele presentar trabajos propositivos, complejos y, en la mejor tradición borgiana, laberínticos. Acostumbrado a su narrativa no lineal me acerqué con precaución a su película más reciente y me encontré con un guion que no solo juega con la verdad en todas sus formas, sino que también se cuestiona a sí mismo a partir de referencias intertextuales y rompimientos de la realidad que por momentos recuerdan al trabajo de Lynch y a los tiempos de mayor experimentación de Buñuel. Ambas características sitúan al filme en la cada vez más larga tradición posmoderna, llena de controversias, que ponen en entredicho los presupuestos de la linealidad y los modelos de estructuración tradicional, no solo en el cine, como es el caso, sino también en la literatura y en otras artes narrativas.

     La historia relata el largo viaje (¿la vida, la espera?) de una mujer (Jessie Buckley) y su novio, Jake (Jesse Plemons), a casa de los padres de este, ubicada en el campo: su posterior llegada al lugar, su viaje de regreso y su arribo a la escuela donde Jake estudió. Todo esto enmarcado por la vida cotidiana de un anciano que trabaja de conserje en una escuela. El manejo de dicho relato presenta particularidades relevantes: cambios en la información que el espectador conoce sobre los personajes, elipsis repentinas, entrecruzamientos de la verdad, rompimientos de la realidad, intratextualidad (dentro de la misma película y con otras películas de Kauffman) y, como ya se mencionó, intertextualidad (trozos de poemas, reseñas de películas, fragmentos de discursos), todo lo cual juega un papel que recontextualiza, es decir, que recicla información previa, para usarla en nuevos escenarios y contextos; y que tiene la intención lúdica de aparentar un caos en donde hay un orden cuidadosamente planeado.

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I´m Thinking of Ending Things / Charlie Kaufman / 2020

 

     Si atendemos a los presupuestos que el académico mexicano Lauro Zavala propone para el cine posmoderno, I´m Thinking of Ending Things encaja casi en todos ellos, remito a su estudio titulado “Cine Clásico, Moderno y Posmoderno”, disponible en línea, y del cual extraigo la siguiente cita, en la cual afirma que la imagen en este tipo de cine intenta “construir una realidad que sólo existe en el contexto de la película misma”, ya no es lineal y objetiva como en el cine clásico, ni (acaso) subjetiva como en el moderno, sino que busca crear un mundo único, orgánico, que haga de la película un espacio singular y diferenciado, casi como si se tratara de una entidad independiente, con sus propias reglas y funciones. En el filme de Kaufman esto se consigue no solo cambiando el punto focal de los personales (juego entre lo que vive la mujer y lo que hace el anciano), sino también construyendo referencias sobre la naturaleza de las historias en general y sobre los personajes en particular, intercalando técnicas cinematográficas como la animación y trastocando géneros canónicos, como el Road Movie.

     Aún con base en lo anterior, es complicado, y, según creo, una tarea vacía, intentar dar una interpretación, ya no se diga total, sino cuando menos fragmentaria de I´m Thinking of Ending Things. Esto debido principalmente a la naturaleza abierta de los signos que utiliza Kaufman. En el arte, la ambigüedad es un fenómeno que invita al diálogo con el creador y permite encontrar conexiones inesperadas, relatos ocultos y significados divergentes, por eso me niego a prodigar una hermenéutica unívoca, porque quizás el mayor valor de este tipo de cine sea establecer un diálogo con el espectador, una construcción mutua que enriquezca las posibilidades interpretativas de la película. En este juego radica tal vez una de las características más interesantes del cine posmoderno, en la introspección por parte del espectador y de la posibilidad que este tiene de un repentino cambio subjetivo.

Héctor Justino Hernández

Narrador y ensayista. Ha publicado Dimorfismo (2019), Drenaje a cielo abierto (de próxima aparición, Poetazos y Sangre ediciones), La máscara de Miguel (Ganadora del X concurso de cuento infantil convocado por el IVEC). Ha aparecido también en revistas como La Palabra y el Hombre, Punto de Partida y Ágora, entre otras.