Malestar y Microcosmos

 

Por Tania Acosta Ayala

17 de enero del 2021

La Ciudad de México y el Estado de México continúan en semáforo rojo. Las medidas sanitarias y la respuesta de la población son insuficientes. La muerte adquiere nombres y rostros cada vez más cercanos.

PARTE I

En el texto titulado El malestar en la cultura, Sigmund Freud aborda la contraposición entre las exigencias pulsionales y las restricciones que la cultura les impone, esta tensión paradojal visibiliza las siguientes operaciones lógicas: 1) introducción del sujeto al campo del símbolo, 2) pasaje de lo instintual a lo pulsional, y 3) acceso a la satisfacción pulsional de modo mediado con salidas distintas: neurosis, perversión, psicosis, autismo.

 

     Para la neurosis, las restricciones de la cultura moderna imponen un estado de malestar determinante de los procesos de constitución del lazo social. Así, el animal humano está situado ante la experiencia de su vulnerabilidad y la potencia de la naturaleza, la cual vive e interpreta como ajena. La carne de la necesidad se modifica a través del encuentro con el símbolo, experiencia que le hace vagar por la insuficiencia de su materialidad y la de las normas sociales. En esta tensión es que sucede el lazo social, desde el cual “Innumerables veces se ha planteado la pregunta por el fin de la vida humana; todavía no ha hallado una respuesta satisfactoria, y quizá ni siquiera la consienta” (Freud, 75).

 

     La pregunta de Freud se ha planteado en distintos campos, lo cual evidencia que lo importante no está en responderla sino de limitarla. En este sentido, las prácticas religiosas monotéicas, establecen condiciones de posibilidad cerradas. A diferencia de esto, considero que se trata de localizar la articulación de sentidos posibles en los que participa el deseo, más allá del fin de la vida, pues este es la muerte.

 

     Al respecto, Freud pegunta “¿Qué es lo que los seres humanos mismos dejan discernir, por su conducta como fin y propósito de su vida? ¿Qué es lo que exigen de ella, lo que quieren alcanzar?” (76). El psicoanalista vienés se relaciona con Hobbes y Rousseau, al considerar que los seres humanos buscan alcanzar la felicidad y mantenerla, pero se distingue de ellos al ubicar el concepto desde su negatividad. La felicidad es pensada como la ausencia de dolor y displacer (contenido negativo), al mismo tiempo de vivenciar intensos momentos de placer (contenido positivo) o lo que Freud llama “dicha”. De acuerdo con lo anterior, el placer podría colocarse -de hecho, lo hace- como un fin expreso para la vida.

 

     “Lo que en sentido estricto se llama <<felicidad>> corresponde a la satisfacción más bien repentina de necesidades retenidas, con alto grado de estasis, y por su propia naturaleza sólo es posible como fenómeno episódico […], estamos organizados de tal modo que sólo podemos gozar con intensidad el contraste, y muy poco el estado. Ya nuestra constitución, pues, limita nuestras posibilidades de dicha” (76).

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(9) SARS-CoV-2 / Tania Acosta Ayala / óleo sobre tela / 10x10 cm / 2020

 

     Por lo anterior, es esperado que la cultura reciba los principales reproches en torno a la insatisfacción, ya que las restricciones que articula exigen postergación y elaboraciones que distancian al ser humano de la satisfacción como fin efectivo. Así, la satisfacción pulsional, portadora de dicha y sufrimiento, apuntala un modo de organización cíclico, abierto al objeto en tanto multiplicidad y limitado por lo exterior para realizarse. De tal suerte que, si “el programa que nos impone el principio del placer, el de ser felices, es irrealizable” (83), ¿cuál sería un modo de limitar el fin de la existencia humana, que permita reconocernos mortales y rearticular sentidos sobre la existencia? Tal cuestionamiento encuentra en la pandemia actual claves de lectura sobre tres coordenadas: 1) la covid-19 como enfermedad que carece de representación y sobreexpone la vulnerabilidad del cuerpo desde el irrepresentable mundo microscópico, 2) la experiencia de la muerte por covid como un proceso metonímico, en el cual los deudos quedan aislados del contacto con el cuerpo del familiar y se suspenden los rituales simbólicos para acompañar el duelo, y 3) la diferencia y relación entre la necesidad de salir a trabajar y la de salir por placer.

Freud, Sigmund. (1992) El malestar en la cultura, en: Obras Completas Vol. XXI. Buenos Aires: Amorrortu.

Tania Acosta Ayala

Psicoanalista y artista visual. Es Doctora en Investigación Psicoanalítica por la Sociedad Psicoanalítica de México (SPM) y Maestra en Artes Visuales por la Escuela de Artes y Diseño de la UNAM. Se ha desempeñado como catedrática a nivel superior y posgrado en instituciones como la Escuela de Artes y Diseño del INBA, la Universidad Iberoamericana y la Universidad del Valle de México. Entre sus exposiciones individuales se encuentra Relieves en la piel. El otro cuerpo en la Galería de la UAM-I. Es cofundadora de la Colección de Arte Zapata Acosta, de Revista Los Contemporáneos y del Centro de Estudios Contemporáneos. Ha codirigido los ciclos FiloLetras y FilosofArte en el IFAL-Casa de Francia, de la Embajada de Francia en México.