Efecto Gramsci
 

Texto para la presentación del libro titulado “Efecto Gramsci. Fuerza, tendencia y límite”, de Dante Ariel Aragón Moreno.

 

 

El Centro de distribución de Amazon junto a casas de cartón en Tijuana,

una imagen desquiciada y enloquecedora.

           

El planteamiento que Dante Ariel Aragón realiza en Efecto Gramsci. Fuerza, tendencia y límite nos acerca a un linaje reflexivo que señala el cruce tensional entre la experiencia de la vida social del animal humano y sus potencialidades de articulación política. En compañía de pensadores que visibilizaron las des-ilusiones de posturas dogmáticas que incidieron con radicalidad en el estado de cosas del siglo XX, el autor decide posicionarse ante las tendencias y límites de una parte del legado de Antonio Gramsci.  

 

     En el estado actual en que prácticas de aniquilación, despojo y sobreexplotación de lo vivo avanzan cotidianamente, Aragón nos acerca a un modo en el que la actividad del pensar se realiza como provocación, pues si bien su escritura se dirige a la filosofía de la praxis, antepone una cartografía filosófico-política de orden complejo. Al respecto, cabe apuntar que la incomodidad del autor ante la ilusión de lo dado es una afrenta con las esferas que desconocen situaciones de pobreza extrema y violencia estructural en países como México. Por tal razón, celebro su pericia para alterar el acomodo de lo funcional y parasitario, a través de un lugar combativo que perfila posibilidades de realización desde una incomodidad creativa.

 

     En este libro encuentro una suerte de polifonía crítica en la que tradición y actualidad se confrontan con agonísticas relaciones de fuerzas en devenir. Después de que el autor introduce sus ejes de trabajo, en el capitulo I anota lo que llama Repetir a Gramsci, en el entendido de que la repetición comporta la différance; en el capitulo II delinea el Maquiavelo de Gramsci hasta llegar a una apuesta trágica otra, y en los capítulos III y IV apuntala un campo en el cual la revolución tendrá que imaginar sus márgenes de operatividad entre relaciones de hegemonías múltiples, deseo y vida. El libro abre y cierra con un prólogo y un posfacio, respectivamente, material de archivo personal -y ahora público- que nos sugiere un encuentro posible con los lectores contemporáneos. En consecuencia, aproximarnos a la comprensión de alguno de los sentidos posibles del texto, requerirá operaciones disruptivas, los vínculos con Maquiavelo, Hegel y Marx, ya nos indican algo del trayecto por recorrer. Efecto Gramsci versa sobre una forma de pensamiento que toma impulso desde sus resquicios pasionales y apuesta por lo abierto como cualidad para imaginar transformaciones en las dinámicas sociales. A saber, una de las zonas conceptuales a las que dirige mayor ahínco es la problematicidad entre lo político y la política, en la que me gustaría insistir un poco más, pues esta lectura permite indicar la vigencia del debate.

Portada del libro

 

     El ejercicio de la política no necesariamente conlleva la preocupación y el resguardo de contenido socio histórico concreto, por lo cual, preguntarse por la singularidad de las demandas que toman forma desde la corporalidad social, permite distinguir estrategias estatales en detrimento del ethos que sostiene y da forma-contenido al aparato del Estado. Así, uno de los sentidos en torno a la legitimidad de la política radica en la relación social integrada por la potencia común y los modos de transformación y realización de dicho potencial en lo ordinario de la vida, es decir, un tipo de tecné en la que la transformación de la experiencia social es la propia expresión de los enlaces éticos que tienen por objetivo un saber hacer con el conflicto, entendido como el insistente choque entre voluntades. Lo anterior puede encontrar una vía para sostener lo imposible del acuerdo en tanto fin y sostener lo posible del acuerdo en tanto acto creativo, en el establecimiento de consensos inmanentes a la posibilidad de articulación social humana. Entonces, la política considerada como parte de un gran sistema, el todo social, puede representar lo político del sujeto, rearticulándose con los otros subsistemas sociales. En este sentido, como lo anota Maffesoli, “[…] el derecho se erige a partir de la costumbre, lo instituido no es nada sin lo instituyente, el poder es deudor completamente de la potencia que le sirve de soporte”. (44)

 

     A partir de tales consideraciones, el corpus que el autor presenta, no se circunscribe a teorías políticas como la liberal (el contractualismo clásico o sus versiones más modernas), ni a teorías de la democracia deliberativa como la schmittiana, ni a las teorías posestructuralistas contemporáneas. En todo caso, se trata de un afán que bordea la diferencia entre lo político y lo estatal, a partir de cuestionamientos sobre el tiempo cotidiano de la vida social, la distribución de la fuerza de trabajo, los modos de satisfacción de las necesidades, así como de los tipos de intercambiabilidad en el día a día con los otros y con lo otro. Al considerar lo anterior, el conjunto de cualidades comunes de la politicidad humana boceta una comunidad dentro del campo de la memoria, el archivo y sus ficciones. Resultando de ello la plasticidad de las condiciones históricas en el devenir ordinario y extraordinario (momentos de disrupción de la cotidianeidad), reactualizándose en cada sujeto que forma parte, de manera directa o no, de las condiciones de socialidad que permanece y se sostiene, al mismo tiempo que cambia, se trata de un tiempo advertido como experiencias de lo común entre nos-otros y de un sujeto e historicidad rota, imprecisa e inacabada.

 

     Por lo tanto, leer a Dante requiere disposición para entrar en diálogo con formas múltiples e híbridas que atienden lo propio de la especie lingüística y política a la que pertenecemos, formas del devenir que son parte de un orden simbólico configurador del lazo social. De acuerdo con esto, se puede mirar que los modos humanos de habitar en el mundo con otros, implican un tipo de despliegue de carácter performativo de las potencias deseantes. Este libro es un efecto de la faz performativa del lenguaje, potencia en acto que afirma algo de la cosa política.

 

     Vivir en sociedad (que es lo que en ocasiones los animales humanos buscamos hacer) ha implicado intercambios disímiles que pueden ser tomados por la actividad imaginativa y de creación. Dichos intercambios cuestionan de manera intermitente la forma-contenido de la gregariedad humana, mostrando que es viable reconfigurarla en expresiones de la con-vivencia desde las zonas liminares del obrar cotidiano. Por consiguiente, si el Estado Democrático, pilar de la Modernidad, asume como condición histórica en su conformación la protección de la relación y bienestar sociales, se debe, en parte, a la interpretación de lo político, que impacta en la noción de la política. Resulta distinto considerar que la potencia pueda ser objeto de la voluntad, que considerar que no. Al respecto, Deleuze anota que “[…] cambian muchas cosas si me intereso por lo que puede algo, por lo que puede la cosa. Es muy diferente de aquellos que se interesan por lo que es la esencia de la cosa. No es la misma manera de ser en el mundo”. (32) En este sentido, la política, en tanto complejo social separado, está en interacción con otros subsistemas y en cada uno de sus movimientos se filtra algo del momento de apertura e indecibilidad en el que se cuestiona el principio estructurante de la sociedad. De manera que lo político trata de una forma que funda el pacto social, al tiempo que lo desconoce como principio inmóvil.

 

     Para cerrar sin concluir, retomo y hago mío lo que nuestro autor objetiva al respecto de una de las cualidades de la cosa que le ocupa:

 

[…] no se trata de una mera reforma de las ideas entendida en su sentido de gabinete o “libresco”, sino de determinadas ideas-fuerza o normativas que condicionan maneras de pensar y actuar, y que, para tener tal efecto performativo, requieren procesos de difusión hechos posibles por vinculaciones entre diversos actores (230).

 

     ¡Enhorabuena, querido Dante!, felicitaciones por este libro que actualiza el rechazo frontal de cualquier forma de opresión y convoca a la tarea siempre inconclusa de ser agentes hegemónicos de nuestro pensar-actuar. Los invito a leer, estudiar y discutir este libro.

Aragón, Dante. (2020). Efecto Gramsci. Fuerza, tendencia y límite. México. Universidad Iberoamericana.

Deleuze, Gilles. (2005). En medio de Spinoza. Buenos Aires, Cactus.

Maffesoli, Michel. (2004). La Transfiguración de lo Político. La tribalización del mundo posmoderno. México, Herder.  

 

Tania Acosta Ayala

Psicoanalista y artista visual. Es Doctora en Investigación Psicoanalítica por la Sociedad Psicoanalítica de México (SPM) y Maestra en Artes Visuales por la Escuela de Artes y Diseño de la UNAM. Se ha desempeñado como catedrática a nivel superior y posgrado en instituciones como la Escuela de Artes y Diseño del INBA, la Universidad Iberoamericana y la Universidad del Valle de México. Entre sus exposiciones individuales se encuentra Relieves en la piel. El otro cuerpo en la Galería de la UAM-I. Es cofundadora de la Colección de Arte Zapata Acosta, de Revista Los Contemporáneos y del Centro de Estudios Contemporáneos. Ha codirigido los ciclos FiloLetras y FilosofArte en el IFAL-Casa de Francia, de la Embajada de Francia en México.